“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?” Isaías 58:6
Rompimiento, liberación, restauración y llenura del Espíritu Santo fué lo que se vivió en los tres días de ayuno realizado los días 4, 5 y 6 de febrero en Casa de Oración.
Niños, jóvenes y adultos, estuvieron congregados bajo una misma misión: Orar por la unidad de la Iglesia en Bolivia.
La profeta Gladys de Rosales y el Ministerio de Intercesión estuvieron orando e intercediendo por todo el pueblo que se dió cita en el Nuevo Templo de Casa de Oración.
Fueron tiempos de alabanza y oración a Dios, para luego recibir la poderosa palabra de Dios a través de su siervo, el Apóstol Melitón Rosales.


